Me acuerdo de Porta y Hermanito durante la segunda guerra mundial, forasteros contra su voluntad, siemre trataban de armar un paraíso contra-reloj mientras duraba el descanso o los permisos, o al viejo Beier, profesor de escuela mandado a 1000 km de distancia a matar a otros profesores de escuela, a otros hijos de alguien, a otros padres que quizá fueran muy buenos y amorosos. Me acuerdo de la película "Milagro en Berna", en la que el regreso de tierra extraña no parece tan buena noticia si la propia casa se ha convertido en "Tierra extraña". Me acuerdo de tantos que huyen por proteger la vida, aveces ni siquiera la propia sino la de los que amas.
Pero huir a veces es una manera muy digna de volverse un forastero, y la que genera esos ejemplos de lucha y templanza para comenzar todo desde cero, a veces desde menos de cero. La de aquellos que luchan en la distancia, la de todos aquellos que pelearon por la libertad en el exilio y lograron regresar. Me acuerdo de la noche en que Facundo Cabral compuso "no soy de aquí", me acuerdo de las canciones de Horacio Guarany (lo que es estar de vuelta), De la voz de la chacarera de mercedes Sosa.
La vida es inevitable, Forastero. Huir solo es el comienzo










