martes, 20 de febrero de 2007

Décimas de Jacinto Luna


La mejor canción para describir el andar de Forastero, estas décimas se sienten en la garganta con el polvo de los caminos que uno tiene que tragarse cuando anda por ahí haciéndose el que busca lo que se sabe que no se va a encontrar. Resignado a mi destino de andar siempre peregrino, como para explicar el desasosiego de no intentar salirse del juego; Me han echao en el fogón ramitas de mataojo, como para explicar estas ganas de no sonreir y echarle la culpa a otro, a la fatalidad, una afrenta impersonal que nos tenemos merecida; Ni me espera una querencia ni los caminos me espantan, aunque a veces (para nuestra fortuna) no resulta siendo cierto

Si quieren buscarla, que sea en versión de José Larralde (y perdón por Zitarrosa, pero sale perdiendo), porque esa guitarra dice más que toda la letra, y ese vozarrón ayuda a que la mirada vaya al suelo a ver cómo se patean piedritas y se arrastran los pies, que eso resulta ser precisamente lo que queremos hacer algunas veces.


Décimas de Jacinto Luna (Osiris Rodriguez Castillo)


No pregunten de'onde soy,
vengo del tiempo aparcero,
y ni los mismos senderos
Comprenden pa’ donde voy;
voy tiempo arriba y estoy
resignado a mi destino,
de andar siempre peregrino,
durmiendo sobre mis garras,
y despertando guitarras
a la orilla del camino.

Sin fajón en la carona
ni lazo atado a los tientos,
traigo un temblor que los vientos
dejaron en mis bordonas,
y una pena en las lloronas
que no quieren alzar vuelo,
porque el rigor del pihuelo
la lleva atada a mi huella,
pa' que no se hagan estrellas
alumbrando desde el cielo.

Ni me espera una querencia
ni los caminos me espantan
porque no hay pa’ los que cantan
más pago que el de la ausencia;
nada me ata a la existencia,
voy muriendo al tranco lerdo
cada atardecer me pierdo
tras los horizontes rojos,
con un niebla en los ojos
y acosa’o por los recuerdos.

Me han echa’o en el fogón
ramitas de mataojo,
espinas en el rastrojo,
un dolor en el corazón;
y voy con esta canción
en los labios de una herida,
pa’ que al final de mi vida
quede mi canto despierto,
pues todo cocuyo muerto
deja una luz encendida.


4 comentarios:

Mariet dijo...

Será que Jacinto Luna era tan triste y tan solo?

El Forastero dijo...

Quien sabe!

Ojalá que no tanto, o al menos no siempre (Esto de ser forastero a veces cansa). La canción es demasiado triste y desconsoladora.

Sentirla en los huesos debe dar muchas ganas de salirse del juego

Mariet dijo...

Cada vez que me brinca, o mejor, que me llora esta canción en el itunes, la salto rapidito. No me gusta oírla sin quererla oír. Lo mismo me pasa con las puntillas de aurora triste, nos sobran las palabras y pa'que me hace falta.

Hoy no era día de quererla oír, pero ella quiso. Dan ganas de abrazarse a alguien... esta estrofa es abrasiva.

Ni me espera una querencia
ni los caminos me espantan
porque no hay pa’ los que cantan
más pago que el de la ausencia;
nada me ata a la existencia,
voy muriendo al tranco lerdo
cada atardecer me pierdo
tras los horizontes rojos,
con un niebla en los ojos
y acosa’o por los recuerdos.

Federico dijo...

Hola amigo.

Es hermoso este tema de osiris. ¿Alguien me puede decir quien era Jacinto Luna?

Saludos