
Peter Haldberg - Oftalmólogo
Con las famosas respuesta de la señorita Antioquia 2008 y la señorita Panamá 2009, se revivió la memoria de aquel fatídico día en que una señorita Guainía dijo que hablaba inglés. Su manera de demostrarlo fue decir algo como I'm loving in Colombia, It's felicing the stady in Cartagening Hilton. El video lo pueden ver AQUI
Muchos de nosotros nos encontramos bastante lejos de estos dos extremos opuestos (Peter Haldberg - Señorita Guainía), pero aún nos es difícil de responder preguntas como "¿Qué idiomas sabe?", "¿Habla inglés?" o alguna semejante. Por eso lanzo la pregunta: ¿Qué significa "Saber un idioma"?
En algunos casos la geopolítica no permite dar una respuesta exacta: Los Serbios llaman al idioma que hablan Serbio; los croatas llaman al suyo Croata, a pesar de ser el mismo idioma. Lo mismo pasa con el Urdu/Hindi, Ruso/Ucraniano y hasta cierto punto Danés, Noruego y Sueco. A veces sucede lo contrario y varios idiomas completamente diferentes qudan cobijados bajo la misma denominación, como sucede con el idioma Chino.
En otras ocasionas la falta de claridad de la pregunta es lo que impide responderla. La respuesta más exacta que puedo dar, si me preguntan cuantos idiomas sé, sería: leo seis, escucho cinco, escribo cuatro y hablo tres, pero como eso no suele ser exactamente lo que el que pregunta quiere saber, resulta uno dando más información de la que pedían y de paso exasperando a alguien que, generalmente, ha fracasado en el intento de aprender un idioma.
Por eso, el buen Barry Farber (de quien ya he hablado en este blog) responde esta pregunta con una analogía: Hay idiomas con los que está casado, hay idiomas con los que está ennoviado, y hay idiomas con los cuales tiene aventuras de unos pocos días. Con todos ellos te puede ir bien si tienes claro cuál es tu objetivo principal.
Eso quiere decir, para continuar con la analogía, que una aventura de pocos días puede funcionar, y puedo ser muy bueno en ella, si eso es justo lo que quiero hacer. El problema es si quiero un matrimonio pero me comprometo como en una aventura, o si quiero una aventura y me detiene el pensar e imaginar las responsabilidades del matrimonio. Todo debe ser en justa medida.
A mí esta analogía me gusta, y funciona para mí. Por lo pronto, ahora sé que no estoy casado con ninguno, pero tengo una larga relación de varios años de noviazgo con el inglés y el francés, y de vez en cuando ando de aventurillas con el alemán, portugués, italiano, wayuunaiki y con cualquier otro que se asome. En ese sentido puedo decir que soy un tipo muy fácil, que me voy detrás de la primera sonrisa que aparezca.