jueves, 13 de setiembre de 2007

Titulaciones, indicadores y puntos de equivalencia


Con permiso de El alquimista, le robaré la analogía que hizo aqui
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De estudiar química me gustaron varias cosas, pero la que verdaderamente me maravilló fue la posibilidad de conocer lo que estaba sucediendo sin tener ninguna posibilidad de observarlo directamente. Eso marca la diferencia con otros científicos que puedan palpar, manipular, ver, oler o convivir con su objeto de estudio, pongamos como ejemplo el que estudie los gorilas o las orquídeas.

En química, las titulaciones son prácticas que permiten conocer la concentración de una sustancia diluida mediante la controlada y muy precisa adición progresiva de alguna otra sustancia diluída. Lo interesante del asunto es que no hay manera directa de ver lo que está pasando allí si, digamos, las dos sustancias están diluidas en agua y son transparentes. Hay que medir alguna propiedad que, indirectamente, nos diga qué está pasando.

Esta imagen que muestro (titulación de glicina en medio ácido) puede explicarlo muy bien. Todo el interés está en saber cuánta sustancia hay que añadir para que el pH llegue al punto de equivalencia (5,97 en este caso) porque nuestra sustancia se transforma compleamente en otra, y gracias al cambio brusco de pH se puede medir con buena exactitud.

Pero no siempre se tiene a mano un aparato que mida pH, entonces nos ayudamos de los indicadores, que son sustancias que se comportan de la misma manera que la sustancia que vamos a titular. La diferencia está en que, en el momento de transformarse en otra cosa, el indicador cambia de color de manera brusca, y un ojo normal puede identificar el cambio.

Al igual que El alquimista, yo también acabo de llegar a punto de equivalencia al haberme graduado, mi indicador varió de color y aparentemente quedé transformado en otra cosa. Hay sustancias que son su propio indicador, otros se desempeñan mejor en medio alcohólico, otros tienen cambios difíciles de notar (de rojo a naranja, por ejemplo), otras tienen un cambio reversible y hay algunos que manifiestan cambios en condiciones extremas.

A veces el forastero piensa que necesita mejores indicadores para medir lo que pasa incluso en frente de sus narices, porque no hay manera de saber si se está lejos o cerca del pI. Pareciera como si al forastero le hubieran añadido los indicadores incorrectos y estuvieran esperando un cambio de color que no se va a dar, o que si se da no significará nada, y eso no será culpa del forastero ni de los indicadores. Si la titulación se hace correctamente, el resultado es indiscutiblemente cierto, aunque pueda ser indiscutiblemente molesto o desconsolador.


1 comentario:

Anónimo dijo...

El viraje de los estados que puede tener el hombre es muy ilustrativo para la practica