lunes, 17 de septiembre de 2007

Requiem for a (Dream) Bike

Perdí varias cosas en Buenos Aires. Por el apuro o la mala suerte, nadie sabe adónde fueron a parar. Salí con un poco de ropa y un puñado de papeles.

No me quejo. Con tantas personas perdidas, llorar por las cosas sería como faltarle el respeto al dolor. Vida gitana. Las cosas me acompañan y se van. Las tengo de noche, y las pierdo de día. No estoy preso de las cosas; ellas no deciden nada.
La memoria guardará lo que valga la pena. La memoria sabe de mí más que yo; y ella no pierde lo que merece ser salvado.

Eduardo Galeano
Días y noches de amor y de guerra

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En febrero de 2001 tuve un accidente en bicicleta con un taxi y recibí un golpe en la cabeza, sobre la ceja izquierda. El taxista me llevó al hospital, luego a mi casa. No tuve mayor problema que el porrazo, el moretón, unos cuantos puntos de sutura y una semana con cara de monstruo debido a que las inflamaciones daban sugestivas modificaciones a mi cara. La última secuela fue el miedo a montar de nuevo en bicicleta, que desapareció poco después y nunca ha regresado para quedarse (solo ha venido de visita por cortas temporadas). Yo no construí lazos afectivos con mis bicicletas ni les atribui personalidad (conozco a quien sí lo hace), pero eso no me impidió sentir ganas de no separarme nunca de ellas.

Una de las imágenes más triste y desconsoladoras de mi vida entera ocurrió al día siguiente del accidente. El golpe no había sido muy fuerte y por eso pensé que la bicicleta estaba en buen estado, pero esa mañana me dí cuenta de que el aro delantero estaba vencido y y había que cambiarlo. Quizá había que cambiar el rin completo.

Recuerdo estar sentado en el suelo, llorando, viendo a mi cicla rota. Lloraba porque no tenía $8000 para comprar un nuevo aro, lloraba porque tampoco tenía $600 para tomar un bus y pedir a alguien prestados $8000 para el nuevo aro, y lloraba porque, si hubiera tenido los $600, no tenía a nadie que me los prestara. En el que fue el peor año de mi vida supe que podía desprenderme de todo, vender todo y empeñar todo, menos mi bicicleta, que era la encargada de llevarme a todos los lugares que necesitaba. Lloraba porque el porrazo en la cabeza dolía menos, cuando debería doler más.

Esta semana me robaron la cicla Roja (en las fotos), en aluminio, con sus partecitas en fibra de carbono y titanio. Cuando quise buscar fotos para esta entrada vi que había muy pocas pues la mayoría son de la cicla negra (la misma del 2001). De todas maneras las muestro, para que se vea la manera tan deliciosa como las he disfrutado y las he compartido (Lo mejor de tener dos bicicletas es que siempre le puedes prestar una a un amigo y salir a recorrer el mundo)

Esta semana me robaron una bicicleta muy costosa y que simbolizaba el regreso de las buenas noticias. Pero la cicla se fue y las noticias buenas siguen llegando, no va a ser por la ausencia de ese trasto (un trasto que quise mucho) que voy a dejar de celebrar y de andar a los brincos

domingo, 16 de septiembre de 2007

Dia de la Marmota

Todo dia ela faz tudo sempre igual
Me sacode às seis horas da manhã

Me sorri um sorriso pontual

E me beija com a boca de hortelã
Quotidiano - Chico
Buarque
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Esta canción de Chico Buarque pareciera evocar sonrisas y sensacione de plenitud, pero el ritmo monótono (totalmente intencional) hace que nos empiece a dar lástima el pobre hombre, para quien Todo dia ela faz tudo sempre igual, y ya debe estar más aburrido que Teseo, condenado a quedarse sentado en el infierno.

Eso le pasa al pobre Phil, el reportero del tiempo que viaja a Punxsutawney a cubrir la noticia -para él- más tonta del año: El anuncio de si el invierno continuará o no, según el comportamiento de una marmota que, curiosamente, se llama igual que él: Phil. Ese dia está lleno de metidas de pata, detalles molestos, encuentros fastidiosos, conversaciones frustrantes y toda suerte de pequeñas decepciones que hacen de ese día el peor imaginable. Resulta por completo un forastero de los que no encaja, de los que no le interesa esforzarse por encajar, de los que quiere largarse cuanto antes a su lugar.

Pero el día aún no es lo suficientemente detestable. Inexplicablemente ese día se repetirá y repetirá indefinidamente, sin poder hacer nada al respecto para evitar la sucesión de desconsoladores hechos que lo vuelven loco. No vale evitarlos, ni enfrentarlos, ni vencerlos, ni siquiera vale mandar todo al diablo y suicidarse porque comenzará de nuevo: El fatídico reloj marcará las 6:00, Phil despertará y será otra vez el día de la marmota.

A veces el forastero se ha sentido como el pobre Phil, no solo por no poder (ni desear) encajar, sino poruqe pareciera víctima de un conjuro parecido que no lo deja escapar de la seguidilla de malas noticias que siempre lo obligan a comenzar desde el principio y lo ponen a vivir su propio día de la marmota. Ocurrió con la maldita tesis, ocurrió con las ganas de regresar, con las ganas de largarse.

Es que esta es la parte que desconsuela. Se parece un poco a lo que dije acerca del mito de Sísifo, porque siempre se tiene conciencia de las malas noticias que ahí estarán esperando, y si seguimos haciendo lo mismo, deseando lo mismo o esperando lo mismo bien pronto vendrá el desconsuelo.

Phil al final cambia por completo de comportamiento y eso resulta siendo la clave para escapar del hechizo: Cambiar, hacer lo que en un comienzo se hacía impensable, renunciar a ser y comportarse como uno quisiera, a desear las mismas cosas que ya se sabe que no se van a obtener, a decir y hacer lo mismo a la espera de resultados diferentes. Si sigues en las mismas seguirás viviendo tu eterno día de la marmota

jueves, 13 de septiembre de 2007

Titulaciones, indicadores y puntos de equivalencia


Con permiso de El alquimista, le robaré la analogía que hizo aqui
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De estudiar química me gustaron varias cosas, pero la que verdaderamente me maravilló fue la posibilidad de conocer lo que estaba sucediendo sin tener ninguna posibilidad de observarlo directamente. Eso marca la diferencia con otros científicos que puedan palpar, manipular, ver, oler o convivir con su objeto de estudio, pongamos como ejemplo el que estudie los gorilas o las orquídeas.

En química, las titulaciones son prácticas que permiten conocer la concentración de una sustancia diluida mediante la controlada y muy precisa adición progresiva de alguna otra sustancia diluída. Lo interesante del asunto es que no hay manera directa de ver lo que está pasando allí si, digamos, las dos sustancias están diluidas en agua y son transparentes. Hay que medir alguna propiedad que, indirectamente, nos diga qué está pasando.

Esta imagen que muestro (titulación de glicina en medio ácido) puede explicarlo muy bien. Todo el interés está en saber cuánta sustancia hay que añadir para que el pH llegue al punto de equivalencia (5,97 en este caso) porque nuestra sustancia se transforma compleamente en otra, y gracias al cambio brusco de pH se puede medir con buena exactitud.

Pero no siempre se tiene a mano un aparato que mida pH, entonces nos ayudamos de los indicadores, que son sustancias que se comportan de la misma manera que la sustancia que vamos a titular. La diferencia está en que, en el momento de transformarse en otra cosa, el indicador cambia de color de manera brusca, y un ojo normal puede identificar el cambio.

Al igual que El alquimista, yo también acabo de llegar a punto de equivalencia al haberme graduado, mi indicador varió de color y aparentemente quedé transformado en otra cosa. Hay sustancias que son su propio indicador, otros se desempeñan mejor en medio alcohólico, otros tienen cambios difíciles de notar (de rojo a naranja, por ejemplo), otras tienen un cambio reversible y hay algunos que manifiestan cambios en condiciones extremas.

A veces el forastero piensa que necesita mejores indicadores para medir lo que pasa incluso en frente de sus narices, porque no hay manera de saber si se está lejos o cerca del pI. Pareciera como si al forastero le hubieran añadido los indicadores incorrectos y estuvieran esperando un cambio de color que no se va a dar, o que si se da no significará nada, y eso no será culpa del forastero ni de los indicadores. Si la titulación se hace correctamente, el resultado es indiscutiblemente cierto, aunque pueda ser indiscutiblemente molesto o desconsolador.


martes, 11 de septiembre de 2007

I can see Clearly now - Jimmy Cliff



Esta canción me ha venido revoloteando en las orejas desde hace un tiempo, y la canto con muchas ganas y con los brazos al sol, tal cual hace Jimmy Cliff en el video.

La canción la escuché por primera vez cuando vi Jamaica Bajo Cero, pues es parte de su banda sonora. Es la canción del final, cuando ya se han superado todas las dificultades y solo queda el reconocimiento y la alegría de haberlo dado todo y ver que al final las cosas van mejor. El video tiene algunas escenas de la película, pero también aparece Jimmy Cliff cantando con sonrisota de oreja a oreja y los brazos hacia el cielo. No existe una canción mejor para celebrar que los problemas se han ido. Puedo ver claramente que la lluvia se fue, dice el primer verso y los demás también invitan a celebrar y cantar

Tal vez por eso es que esta canción me cascabelea en la punta de la lengua y no me aguanto las ganas de cantarla. Aqui celebro la buena noticia que, aunque con muchos años de retraso, finalmente llegó. Y como también pude ver todos los obstáculos en mi camino, que se fue la nube oscura que me dejaba ciego, que el sol comienza a brillar, esta resulta siendo la canción del forastero por esta semana.

Algunos recordamos unas pocas estrofas en español, de un comercial de nescafé. Esas decían:

Puedo ver claramente que sale el sol
puedo ver que las cosas van mejor

atrás ha quedado esa nube gris

y aparece el sol, el sol, en un día mejor


Pero después de ver el video, lo mejor es cantarla en inglés, con una sonrisota parecida a la de Jimmy Cliff


I Can see Clearle Now
(Jonny Nash)

I can see clearly now, the rain is gone,
I can see all obstacles in my way
Gone are the dark clouds that had me blind
It’s gonna be a bright (bright),
bright (bright)
Sun-Shiny day.

oh, yes, I can make it now, the pain is gone

All of the bad feelings have disappeared

Here is the rainbow I’ve been praying for
It’s gonna be a bright (bright),
bright (bright)
Sun-Shiny day.

Look all around, there’s nothing but blue skies

Look straight ahead, nothing but blue skies


I can see clearly now, the rain is gone,
I can see all obstacles in my way

Here is the rainbow I’ve been praying for

It’s gonna be a bright (bright),
bright (bright)
Sun-Shiny day.




Versión Libre y personal en Español:


Puedo ver claramente, la lluvia se fue
puedo ver todos esos obstáculos en mi camino
se fueron todas las nubes oscuras que me enceguecieron
Comenzará a brillar (brillar) Día soleado.

Oh, si, puedo hacerlo ahora, el dolor se fue
todos los males sentimientos desaparecieron
Aqui está el arcoiris por el que había rezado
Comenzará a brillar (brillar) Día soleado.

Mira alrededor, no hay nada más que cielos azules
Mira al horizonte, nada más que cielos azules

Puedo ver claramente, la lluvia se fue
puedo ver todos esos obstáculos en mi camino
Aqui está el arcoiris por el que había rezado
Comenzará a brillar (brillar) Día soleado.

lunes, 10 de septiembre de 2007

A los brincos y Medialunas

Hay que imaginarse a Sísifo feliz. Fue fiel a su exigencia interna, y su esfuerzo tiene un sentido: llevar la piedra hasta la cima.
Albert Camus - El mito de Sísifo
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Cuando era niño y conocí el mito de Sísifo me pregunté cuál sería la peor parte del suplicio, y siempre respondí que lo peor sería el momento justo de llegar a la cima y ver a la piedra rodar hacia abajo. La desconsolación de ese instante ni siquiera la puedo imaginar, aunque pueda imaginar la de estar subiendo la piedrota todo el tiempo y no ver la cima de la montaña.

Para muchos, el trabajo de grado (Mejor llamado La maldita tesis) fue un periodo difícil y desafiante que tuvo final feliz.  Pero para algunos de nosotros, en cambio, el asunto se parecía notablemente al suplicio de Sísifo, con el habitual desconsuelo de ver rodar la piedrota una vez se llegaba a la cima y de pensar en la inutilidad de tanto esfuerzo. Seguro que a Sísifo le entraban unas tremendas ganas de matarse, pero caía en cuenta de que ya estaba muerto y no tenía más opción de volver a bajar para subir la piedrota una vez más. Recargadas un poco las energías durante el descenso, arriba con la piedrota.

Me pregunto si Sísifo se esforzaba menos o daba todo de sí en ese proceso, me pregunto si era completamente consciente de su fatalidad cuando llegaba a las partes difíciles que le exigían más esfuerzo. Me pregunto también qué pasaría si los dioses le dijeran algo como "fresco parce, deje esa piedrota ahí y venga descanse".

Eso último quizá sí lo pueda responder, porque así es como me siento ahora. Ando a los brincos y medialunas porque me han dicho algo como "Fresco, parce, deje esa piedrota ahí y venga descanse", y curiosamente la piedra no rueda cuesta abajo. se queda allá arriba y yo comienzo a bajar dando saltitos alborozados, lanzando fuegos artificiales y gritos de júbilo y luciendo la sonrisa de oreja a oreja y viceversa que tanto me hizo falta, ando con la cabeza a dos manos pensando caramba, finalmente llegó el día, llevé la piedrota a la cima y no salió rodando.

El ocurro que celebro hoy debió haber llegado en el año 2000, pero otros ocurros se adelantaron y desviaron mi brújula. Por eso llega con siete años de retraso, siete años de suplicio de Sísifo viendo la piedrota caer al abismo varias veces.

Esta semana, incluso contra los peores pronósticos, la suma de todos los desconsuelos, los indicios previos, las medidas de tendencia central, las ganas de mandar todo al cuerno y la mala leche de alguno que otro, me entregan mi diploma de profesional y recibo por fin el tan anhelado título. El Forastero ya es Químico. Ahora a continuar lo que tenía previsto para el 2001.

(No será la única entrada sobre el tema, así que pido disculpas a los millones de lectores porque me voy a volver monotemático un tiempo)





jueves, 6 de septiembre de 2007

Stefanie - Alfredo Zitarrosa

No quiero que olvides mi nombre, mi cielo,
mi vida se muere esperándote.
Despedida - Simón Diaz
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Mucha falta hacía por aquí don Alfredo Zitarrosa, que era el último que faltaba de los grandes cantores del sur (ya había traido a José Larralde, Jorge Cafrune, Horacio Guarany, El chaqueño Palavecino, y Los chalchaleros). Esta música me supo calar hasta los huesos y ya no se me va a salir. (luego volvió a mostrarnos su Milonga para una niña y Baila la Maga )

La canción de hoy es de ésas que uno no quisiera cantar, y no porque nos estorbe, no nos encaje o nos haga remover la hidra que llevamos dentro, sino porque muestra todo el dolor que puede generar el forastero si alguien se le acerca mucho y él se deja llevar por el antojo de su desapego. Y es que a veces al forastero se le va la mano al andar sin raiz y suele hacer mucho daño sin querer, aunque muchos piensen que es intencional. La canción de hoy es una que muestra que acercarse al forastero es motivo de dolor aunque él pueda de la misma manera causar felicidad. La conclusión está en una de las estrofas: La vida es cruel, Stefanie ¿Pero Por qué?

Porque la felicidad nunca será tanta para compensar las malas noticias. Ya en el primer verso dice: No hay dolor más atroz que ser feliz, quizá porque esa felicidad se sabe temporal, circunstancial, y pasajera, y Stefanie lo sabe. Si su corazón habla de mí, eso es dolor

Porque debe desconsolar que yo ayer estaba solo, y hoy también. La presencia de Stefanie no pudo cambiar esta situación, ni atenuarla, ni motivarla a ser otra aunque en mi cama ha quedado el perfume de su piel. Eso es dolor

Porque desconsuela que se puedan recordar pequeños detalles (como su mirada, sus pies calientes, sus palabras de amor) pero no a ella. Esto abre la posibilidad de que esos detalles puedan recordarse de cualquier otra persona y el forastero resulta armando un Collage de recuerdos despersonalizados tomados de aquí y allá que le hacen sonreir. Las cosas que le debe a Stefanie se las podría deber a cualquier otra, y eso es dolor.

Porque el Forastero le pide a Stefanie que cambie un poco (sé más valiente, debes vivir la soledad que sales a vender) tratando de prevenirle algo el dolor que va a sentir, pero la canción insinúa que Stefanie no lo logra, que él sabía que ella no lo iba a lograr, y eso es dolor.

Porque su recuerdo se vuelve una moneda de tres caras (y eso siempre es dolor). Por un lado se asegura que la canción siempre preguntará por ella, que siempre estará su nombre en los labios (la canción nunca dormirá). Por otro lado reconoce que la misma canción es puro olvido, pero con ese aire forastero con el que también dice yo tampoco te quiero. La tercera cara es aquella objetiva que no toma partido y simplemente dice La vida es cruel, Stefanie. La canción entera tiene ese aire de resignación y derrota que estorba tanto para seguir caminando, y Eso es dolor

Aqui dice que Stefanie es tal vez la más noble y solvente canción de amor que se haya escrito en la historia de la música popular uruguaya. A mí me parece la canción que canta alguien que genera mucho dolor. Perdón por tanto dolor, Stefanie.

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STEFANIE - ALFREDO ZITARROSA


Stefanie, no hay dolor mas atroz que ser feliz
decias anoche ouve-me por favor bésame aqui
Stéphanie, sé que tu corazón fala de mim
y eso es dolor, Stéphanie

Stefanie, yo ayer estaba solo y hoy también
pero en mi cama ha quedado el perfume de tu piel
te veo salir correr por el pasillo del hotel
la vida es cruel, Stéphanie

Stefanie, hay una sombra oscura tras de ti
de tu ternura recuerdo la mirada azul turquí
tu pies calientes tus palabras de amor en portugués
pero no a ti, Stefanie

Sé más valiente, hazme saber si va a sobrevivir
entre la gente el color de tu pelo, Stefanie
debes vivi,r la soledad que sales a vender
sé más mujer, Stefanie

Stefanie, yo tampoco te quiero, mas tu amor
por el dinero ha olvidado al obrero y al señor
esta canción que pregunta por ti que no ha dormido
es puro olvido, Stefanie




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sábado, 1 de septiembre de 2007

Jamaica bajo Cero (Cool Running)

Una medalla olímpica es algo maravilloso. Pero si no eres capaz de ser grande sin ella, tampoco lo serás con ella
Irv Blitzer - Cool Runnings
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Pocas metáforas dirían en sólo algunas palabras lo que significa ser un forastero que lucha por encajar, y ésta de pensar en atletas de un país tropical participando en los juegos olímpicos de invierno es una de ellas. Suena bastante graciosa la idea, y por eso quizá la película que cuenta esa historia se clasifica como comedia. Aqui pueden escuchar una de las canciones de la banda sonora (Soundtrack)

La película cuenta cómo un grupo de atletas jamaiquinos se preparó para representar a su país en las olimpiadas de invierno en Calgary 88 en la prueba de Bobsleigh. Son entrenados por un ex atleta que se había ido a vivir como paria al país caribeño tras ser descalificado por tramposo y que ve en ellos unos potenciales campeones debido a su biotipo de velocista (Jamaica es potencia mundial de velocistas de 100 y 200 m).

Aunque todos los personajes y sus historias particulares son ficticios, la película está basada en algunos hechos reales, pues ciertamente jamaica participó en Bobsleigh en Calgary 88, y los resultados finales fueron semejantes a los mostrados en la película, incluido la volcada en la prueba final. La historia real pueden leerla en inglés aqui, el sitio oficial del equipo es éste.

La película muestra a un grupo de jóvenes que persiguen su sueño con una fe envidiable a pesar de la evidente desventaja de ser unos completos novatos frente a campeones mundiales, el escepticismo de todos (en ocasiones de ellos mismos) y la manera casi circense en la que los demás ven su participación. Tienen en su carne el espíritu deportivo que les permite perseverar a pesar de las caidas y los primeros resultados (como ya habíamos visto aqui y aqui) y gracias a ello es que, finalmente, se ganan el respeto internacional, regresan como héroes a su país, y logran ser grandes sin las medallas.

A veces el forastero siente que la única puerta que le queda es bastante estrecha, que no es la que creía suya o lo conduce a un lugar que no quisiera visitar. A veces el forastero se desanima ante esta situación de bailar con la más fea o de no encajar en donde se encuentra de repente. Estos atletas experimentan todo esto que suele desanimar, y logran volverlo combustible para su maquinaria

La película no pretende que el espectador saboree y se nutra con moralejas, sin embargo no está exenta de algunas buenas enseñanzas, como el epígrafe de esta entrada, dicho por el entrenador a uno de los atletas cuando decaía su fe, es una excelente bofetada para quienes consideran la trampa como una buena vía para ganar, o toda la reflexión acerca de mantener la propia identidad a la hora de competir, de defender y recordar lo que somos y de dónde somos porque eso es lo que nos mueve el corazón para que dar el 100%

No es una de las grandes producciones del cine mundial de todos los tiempos, pero siempre será agradable ver cómo los forasteros luchan por encajar y al final lo consiguen. Si además hace reir y enaltece el ideal de juego limpio y de hermandad que debeía reinar en el deporte, miel sobre hojuelas. Véanla

martes, 28 de agosto de 2007

Huckleberry Finn

Esta Imagen es la portada del libro de Las aventuras de Huckleberry Finn que leí hace años. Cuando estaba buscando las imágenes para esta entrada del blog pensaba en una de la serie de televisión de dibujos animados porque quizá es la que más interiorizada tenemos de este holgazán supremo. Sin embargo me emocionó mucho encontrar esta porque hoy quiero hablar del personaje del libro, no del personaje de la serie de televisión, y no porque sean muy diferentes (En la serie estaba bastante bien caracterizado) sino porque los hechos ocurren mucho después de las aventuras televisadas. Pocos libros me han hecho reir tanto como este, y lo recomiendo a ojo cerrado.

De todas maneras voy a recrear aquí la imagen que aprendimos a querer: la del pillo descalzo de sombrero roto gris con voz un poco áspera, overol sucio y mechones sobre la cara, porque es a éste Huck al que aprendimos a envidiar por su vida despreocupada, su holgazanería, su disposición a la aventura, su desescolarización, su independencia y, en resumen, todos los secretos que permite conocer el vivir en una casa en el árbol (Click Aqui para ver un video).

Este Huck se ve de repente entre dos opciones que no disfruta: O se convierte en un señorito educado que va a la iglesia al lado de la viuda Douglas o vive con su padre alcohólico que lo maltrata y quiere beberse su fortuna. Por eso decide escaparse y se encuentra con Jim, el esclavo negro que ha huido y que quiere trabajar para pagar su libertad. Huck hace aquí unas reflexiones muy sensatas, porque sabe que está pecando por ayudar al negro fugitivo, y que irá al infierno por eso, pero su corazón le dice que lo proteja y huyen juntos.

Aquí es donde realmente comienza lo bueno, cuando se vuelven unos forasteros que se las deben arreglar con el mundo desconocido que se les viene encima. La travesía de los dos los lleva Misissipi abajo en una aventura que los llevará a convivir con un par de estafadores (el duque y el Rey, que terminan siendo capturados gracias a Huck), con una familia que tiene guerra cazada con unos vecinos (y a la que al final asesinan) y con unos repentinos familiares de un conocido que le quitan el peso de encima de tener que seguirse escondiendo.

En este punto aparecen las páginas más divertidas, hilarantes y jocosas del libro. La manera en que planean la liberación de Jim es para desternillarse de la risa. El final llega con una pequeña sorpresa, pero uno lamenta que el libro tenga 200 páginas, en lugar de 2000 o 5000. Se leerían con igual gusto. Lo mejor del libro, quizá, la escena de la balsa en la niebla, Jim nos enseña una muy buena manera de descifrar los sueños

Huck es un forastero que se hace querer muy fácilmente. Un forastero que no encaja en el mundo que de repente le toca en suerte (es un amante absoluto de la libertad) y prefiere huir a la deriva, a lo que el azar quiera, vagabundeando sin mayor preocupación, aunque su situación sea tremendamente preocupante (viaja con un negro fugitivo por los estados pro-esclavitud) y la mayoría de las veces tampoco encaje en lo que va descubriendo. Mucho tiene para enseñar, compartir y hacer reir. Huck tiene un gran corazón, este forasterito los acompañará muy gratamente cuando se decidan leerlo

sábado, 25 de agosto de 2007

Com a Vida que pediste a Deus

"Se eu tivesse que inventar uma cantora, ela haveria (naturalmente) de ter uma voz muito bonita. Depois, eu a treinaria bastante para cantar bem, aprendendo os segredos da colocação da voz, das divisões, da respiração, da empostação, da naturalidade, essas coisas que se aprende na escola. Mais tarde, diria a ela que isso tudo não basta. Uma cantora não é um instrumento musical. É uma pessoa, um ser humano e é fundamental que isso fique claro quando canta. As emoções, a tristeza, a alegria, a depressão, a angústia, tudo isso que uma música popular propôe tem que ser transmitido na hora de cantar (...) Ela já existe"

Sérgio Cabral, Hablando de Beth Carvalho
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Mucho gusto me dio traer por primera vez a Beth Carvalho cuando cantamos Volta pro morro, y hoy también es mucho el gusto de tener su canción en las orejas. Quise mostrar esta pequeña cita (Que se encuentra en su sitio oficial) porque es muy precisa al contar todas las cosas que de manera muy deliciosa transmite Beth. Las emociones, la tristeza, la depresión, la angustia tienen que ser transmitidas a la hora de Cantar, y eso lo sabe hacer muy bien, al punto de su voz tiene ese aire de última palabra que no te permite protestar por la extraña saudade que te empieza a crecer dentro con sus canciones melancólicas, o las ganas de bailar cuando quiere cantar música de fiesta.

Hoy Beth me canta la suprema melodía de la resignación. Y digo que me canta porque tiene mucha empatía con lo que sienten aquellas personas que le cantan al forastero cuando éste hace oidos sordos a las almibaradas lisonjas y las seductoras carnadas que ponen en su anzuelo. Es del tipo de canciones que hace sonreir a los forasteros, porque -finalmente- sentimos que conocieron y comprendieron nuestra decisión de largarnos, aunque generara algo (o mucho) de dolor y de reproche. Es la suprema canción de la resignación:

La melodía es tremendamente dulce, y el primer verso es para erizar la piel (Yo quería hacerte feliz) por ese acento a jovialidad aguada y ánimo arrastrando los pies, por todos los cientos de miles de palabras, cartas, lágrimas, regalos, canciones y reproches que resume, representa y ahorra. Es el comienzo de la resignación, como cuando un deportista acepta que ha perdido y saluda a su rival para reconocer que lo ha aceptado. En este caso, es reconocer que existen esos defectos del forastero (pero me sorprendi con los defectos tuyos) y aceptar que son irreconciliables con las propias metas y todo lo que se soñó cuando quería te fazer feliz.

Pero ahí no acaba la resignación, porque hay una segunda etapa: Tiene que resignarse a aceptar que tú, forastero, estas con la vida que le pediste a Dios, lo cual significa que no tendrá siquiera esa pequeña compensación de saber que vas a arrepentirte de tu forastera desición para regodearse un poco en el placer de ver la tortilla volteada. La segunda resignación tiene la macabra función de estrellar en su cara todo el pastelazo de las cosas que nunca fueron, de todo lo que se soñó cuando se quiso te fazer feliz porque el forastero nunca va a lamentar la ausencia de todos esos motivos.

La canción continua, e incluye una tercera resignación (igual que el cuento de Gabo), y no porque canta que nadie te valora, nadie tiene piedad de ti, sino porque reconoce que no quiere el amor de una persona solitaria, y es resignación porque implica aceptar que no puede hacer gran cosa para modificar os defeitos teus, que la falla está fuera del alcance de intervenirla, que hay que resignarse a que no puede hacerse nada, a pesar de tener tanto qué y tantas ganas de.

La canción avanza sin descarrilarse por el sendero del desconsuelo y llega a una cuarta resignación al reconocer que ni siquiera queda un pequeño rencor que ayude a soportar el dolor de tanta pérdida, porque deja las puertas abiertas en la espera de que el forastero le interese la regeneración de todo lo que hubo para decirle que con mi protección puedes contar. Un poco de maldad, de venganza, maldiciones o rencor serían buenas para ayudar a cargar tanto desconsuelo, pero aunque salgan mil maldiciones de su boca, se sabe que son solo de dientes para afuera, y esa resignación pesa tanto!

La canción se acerca al final sin enderezar su rumbo y conduce a la resignación de aceptar, nuevamente, que ha perdido y que voy a darte un adios sin ser mi ideal. y que para evitar estar en esa situacion prefiere declinar la pretención, la última y suprema resignación, la que cierra el capítulo y pone punto final.

Podría pensarse que de algo tiene que valer haberse expuesto tanto y haber abierto el corazón de esa manera, que tanto esfuerzo no puede ser perdido, que alguna fibra tuvo que haber movido. La respuesta no la tiene el forastero, él hace mucho tiempo que se fue. Además, ¿qué puede hacer el forastero, si está com a vida que pidio a Deus?
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Com a vida que pediste a Deus
(Ismael Silva)


Eu queria te fazer feliz...
Mas me surprendi
Com os defeitos teus
Se é conforme todo o mundo diz
Estas com a vida
Que pediste a Deus...

Ninguém te da valor
Ninguém de ti tem dó...
Não queres o amor
De uma pessoa só
Se a regeneração
Vier te interessar
Com minha proteção
Podes contar

Entre os defeitos teus
Este é o principal
Vou dar-te um adeus
Sem ser meu ideal
Pra não me colocar
Em ma situação
Prefiro declinar
Da pretensão


martes, 21 de agosto de 2007

In den Tayrona


vielen Dank,
meine Freunde von Heidelberg
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Esta foto de postal muestra la ciudad de Heidelberg en Alemania sobre el Rio Rhin, una ciudad que de oídas conocía como muy bonita y en donde han estudiado algunos forasteros compañeros de mi universidad. Precisamente este hecho facilitó la conversación con Thomas y Sara, un par de forasteros de Heidelberg que se hicieron a nuestro lado mientras pasaba una de las habituales y fuertes lluvias que adorna el Parque Tayrona por estos días y no nos dejaba volver al campamento.

Y es que este fin de semana quise que el forastero aprendiz conociera uno de los lugares más bonitos y visitados de por aquí y fuimos al Parque Tayrona para que viera y viviera (aparte de las playas, los senderos, la selva y las piedrotas) ese delicioso sabor de la poliglotía (al menos 11 idiomas se hablaban allí esos días) y de sentir que las fronteras no existen y el mundo te puede quedar estrecho. Quería que viera cómo esos viajeros se acompañan de manera circunstancial un tramo de los recorridos, creando lazos sólidos con facilidad, y desbaratándolos también con asombrosa facilidad. Quería que escuchara que viajar es fácil, posible, y que el mundo no se termina en las propias narices sino que existe un incontable surtidor de historias, experiencias, lugares, itinerarios y motivos para recorrer el mundo, que siempre habrá piedras en el zapato para entorpecer la marcha, y siempre habrá quien quiera ayudar al forastero que se anime a darse a la travesía.

Demasiado pretencioso, quizá. Todas esas cosas no se encuentran en anaqueles catalogados para su fácil ubicación, así que nos concentramos en disfrutar la marcha (lodo, hormigas y aguacero incluido). El asunto se complicó cuando comprobamos que nos habían hurtado una buena parte de las provisiones, además del dinero para pagar una noche más de alojamiento. Por fortuna el dinero para regresar estaba completo, pero sin saber siquiera a quien quejarse o de quien sospechar, parecía como si el aguacero hubiera empapado el ánimo, dejándolo inutilizable y sin más opción que maldecir la propia suerte yabandonarse a lo que el azar quisiera

Me acordé de los días de la Ley de Murphy en la piel, me acordé de mis amigos forasteros eslovenos lejos de su país, sin hablar el idioma, sin a quien acudir cuando les robaron el dinero y eso me consoló pues mi situación no era tan grave. A lo sumo nos tocaba caminar los 6 km que hay de Cañaveral a El Zaino. Ninguna tragedia, por decirlo así.

Pero en todo caso el ánimo estaba bastante mojado, y más con ese aguacero que no nos dejaba regresar al campamento para irnos de una vez. En eso se aparecen nuestros forasteros de Heidelberg lamentando que la lluvia no nos permitiera nadar hasta la barrera de coral y comenzó una de esas conversaciones que puede durar años, tocando todos los temas, las épocas y las personas. En pocos minutos el incipiente lazo se había fortalecido tanto que, por su propia iniciativa, decidieron pagar nuestra noche de alojamiento y compartir algunas de sus provisiones. Claro que no fue gratuitamente, pues tengo un plazo de 18 meses para ir a su casa de Heidelberg a pagarles 10 Euros e invitarles a un café Liofilizado que pienso llevarles. Todo parece indicar que podré pagar la deuda con varios meses de margen, y eso es mejor noticia aún.

En el viaje de regreso de nuevo la separación. Se puede ser muy buen amigo de alguien que acabas de conocer, y puedes alejarte sonriendo de alguien que consideras muy buen amigo aunque sepas que puedes no volverlo a ver. Esto es algo muy escencial entre nosotros los forasteros, y es lo que nos permite hacer acciones como la de nuestreos Heidelbergischen amigos. No seré yo quien los recompense, ni será a ellos a quienes yo pague este favor. Esto es como una secuencia de fichas de dominó, buenas acciones que se repiten y se repiten hasta que regresan y se comienza de nuevo.

Muchas gracias de nuevo para ellos. El ocurro del mes me deja más sonrisas de las que hubiera pensado